Establecido en 1881, El Diario del Hogar se constituye como uno de los medios impresos de aparición cotidiana más representativos del México de finales del siglo XIX y albores del XX. Fundado en un principio como un órgano apolítico, que dedicaba sus páginas a asuntos relacionados con el ámbito familiar y del hogar, se proclamaba en su encabezado como el “Periódico de las familias”.
Al paso de los años, conforme la situación del país cambiaba y las continuas reelecciones del presidente Porfirio Díaz se concretaban, la línea política del diario se fue definiendo, hasta convertirse, en el preludio de la revolución que derrocó al mandatario oaxaqueño, en la voz permanente de sentencia contra un régimen que envejecía a la par de su máximo mandatario. Hacia 1909, otras palabras y un sentido totalmente distinto al que evidenció en sus inicios, adornaban el cintillo de cada edición, mostrando sin cortapisas sus preferencias: “Sufragio efectivo. No reelección”, se leía en su parte superior. La oposición marcaba su rumbo.
Como resultado de su beligerancia, su fundador, Filomeno Mata, tuxtepecano de los primeros hacia 1876, pero que se desencantó ante el incumplimiento de las promesas de quien se consideraba como gobernante vitalicio, fue perseguido por los hombres de poder y tuvo que pasar largas temporadas privado de su libertad. A pesar de ello, una vez que lograba sustraerse de las garras de sus perseguidores, a toda velocidad volvía a su rotativa, para editar y dar a luz sus protestas, sin menoscabo de las consecuencias. Esta prestancia lo convirtió en ejemplo a seguir en la lucha contra la mordaza a las ideas y a favor de la proliferación de su libre circulación. La mención de su nombre evoca la vigencia de esta firme batalla.
Mata falleció en 1911. Su diario sobrevivió sólo hasta el año siguiente. Sin embargo, la labor realizada con sus agudos comentarios trascendió su existencia y se convirtió en el pebetero donde la llama de la libertad de expresión refulge con destellos perpetuos.